Lo que hace Ramón Triviño: Mariano Rajoy
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lunes, 6 de febrero de 2017

Las entretelas del Congreso del PP

El Partido Popular (PP) celebrará su XVIII Congreso Nacional el próximo fin de semana, los días 10, 11 y 12 de febrero, en el recinto de la Caja Mágica, en Madrid, en un ambiente exento de tensiones y con la sensación de que nada importante cambiará en relación a las políticas que los populares han venido desarrollando hasta la fecha desde hace cerca de 5 años, a pesar de haber perdido la mayoría absoluta en el Parlamento.
María Dolores de Cospedal.

Si quieres conocer  todas las entretelas del Congreso Nacional del Partido Popular puedes acceder al artículo de Ramón Triviño titulado "Los populares sí saldrán en la foto"

lunes, 26 de diciembre de 2016

El limbo del Partido Popular

Desde que Mariano Rajoy asumiera, otra vez, la Presidencia del Gobierno, gracias a los votos de Ciudadanos (C’s) y a la abstención del Partido Socialista (PSOE), el Partido Popular ya no es lo que era. La pérdida del rodillo de la mayoría absoluta y la necesidad de negociar hasta la última coma de las políticas con las que debe desarrollar su gestión le han situado en una extraña posición, que al margen de restarle protagonismo en la escena política, le hace visualizarse ante la opinión pública como si estuviera en una especie de limbo.

Dos ejemplos, los populares parecen perdidos en el conjunto de Andalucía, donde Juan Manuel Moreno Bonilla no parece capaz de sacar cabeza; y en la ciudad de Málaga, otrora bastión del PP, el anuncio de la jubilación de Francisco de la Torre, ha llevado a la formación conservadora al estado de shock.

Los populares deberán afanarse ahora en preparar su Congreso Nacional para principios del mes de febrero, que en esta ocasión se presume que no será de puro trámite y de simples aclamaciones. El PP se enfrenta a la tarea de renovar buena parte de su cúpula directiva, pero especialmente a la de adaptarse a los nuevos tiempos que corren, en los que los populismos se están comiendo las entrañas de los partidos políticos tradicionales.

En su investidura, Rajoy trazó unas líneas rojas sobre las que avisó que no se permitiría el paso. Se refería a las reformas que realizó el PP en la anterior legislatura y que fueron fruto de unas leyes antisociales, austericidas y de descarado tinte conservador. Un escenario que definió bien el propio Rajoy cuando dijo "tan malo es no tener un gobierno como tener un gobierno al que no se deje gobernar", para apelar después a la responsabilidad de todos los partidos y pedirles que dejasen trabajar a su Ejecutivo, subrayando que “nadie debería impedir el ejercicio razonable de la acción de gobierno".
Mariano Rajoy.

Un aviso para navegantes que, de momento, le funciona al notario gallego, gracias a la postura del PSOE que ha adoptado la política de cambiar cromos, lo que le permite aparecer como abanderado de la oposición parlamentaria y vender ante su electorado una serie de gestos de carácter progresista que, en realidad son sólo eso, gestos y que son duramente criticados por el amplio sector de la militancia socialista crítico con la senda emprendida por la Comisión Gestora del PSOE que sigue rigiendo los destinos de esta formación.

Pero parece evidente que esta estrategia, que podría servir para dar pasos importantes en cuestiones tan destacadas como la reforma constitucional o la espinosa cuestión catalana, y que hacen vislumbrar la existencia de un gobierno de Gran Coalición, pudiera parecer como la ideal para los intereses de los dos grandes partidos tradicionales y los que se marcan desde Bruselas.

La cuestión está en que se desconocen los resultados que esta fórmula puede arrojar de cara al futuro electoral del PP ya que podría estar dando alas a formaciones como Podemos o a los nacionalismos en los territorios históricos. Por lo que no parece descabellado que Rajoy, siga manteniendo, hasta la próxima primavera la actual línea de actuación, pero que tenga previsto dar un golpe de timón tras el cónclave nacional de los populares, en donde se expondrían las nuevas políticas del PP, se reforzaría su liderazgo y se engrasaría la maquinaria para unas nuevas elecciones generales.


Para el Partido Popular sería la mejor senda para salir de su limbo y aprovechar la complicada situación de la competencia. El PSOE descabezado y sin rumbo; Podemos reproduciendo los esquemas de la vieja política y, por último Ciudadanos envuelto en la deriva que supondrá la redefinición de su proyecto hacia la derecha. En definitiva, no sería de extrañar que, otra vez, seamos citados ante las urnas en no mucho tiempo.

lunes, 5 de diciembre de 2016

La Gran Coalición ya está en marcha

Hace un mes, cuando Mariano Rajoy se sometía a la votación de investidura como presidente del Gobierno, no hubiera soñado con que treinta días después su Gabinete podría estar sustentado por la Gran Coalición por la que había venido peleando, a lo Rajoy, desde que el 20 de diciembre del pasado año se disolvieran las Cortes tras la investidura fallida de Pedro Sánchez.

La repetición de las elecciones generales el 26-J dio paso a un nuevo escenario que ha propiciado una relación de fuerzas distintas en las que el Partido Popular (PP) necesita más que nunca del Partido Socialista (PSOE) y viceversa. Rajoy precisa de estabilidad, mantenía el domingo desde La Vanguardia el periodista Enric Juliana, ya que es su principal patrimonio ante la convulsa Europa y el PSOE necesita tiempo para reconstruirse.

Antonio Hernando y Mariano Rajoy.
De ahí que ambas formaciones hayan establecido un nuevo marco de relaciones, que es de mutua dependencia y que tiene su estrategia fijada de cara a la galería y en aras de fomentar el bipartidismo. Esta afirmación la demuestran los hechos sucedidos durante la pasada semana, cuando ambos partidos han llegado a acuerdos sobre el techo de gasto, el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), además de sobre la LOMCE y la llamada ley Mordaza.

Unos pactos que bien mirados no son relevantes, que no suponen una rectificación de las políticas austericidas de la derechona y que más bien pueden considerarse meros balones de oxígeno a un PSOE descabezado. Cierto es que con el nuevo techo de gasto se obtienen cerca de 4.000 millones de euros para comunidades autónomas y ayuntamientos, una cifra a todas luces insuficiente, según los expertos,  ante las necesidades de los dos niveles de la administración.

La subida del SMI también se queda corta y contradice otra propuesta, más progresista, apoyada por el mismo PSOE hace días. La medida que afectará a seis millones de trabajadores no les apartará del umbral de la pobreza. En cuanto a las reválidas y la ley Mordaza, la realidad, que es tozuda, manifiesta que siguen vigentes, aunque las medidas acordadas se puedan vender como un guiño hacia el futuro.

Pero donde está el meollo de la puesta en marcha de la Gran Coalición es en el acuerdo entre populares y socialistas para proceder a la reforma de la Constitución de 1978, un tema tabú hasta la fecha, que ahora podría sumar consensos y abrir el camino a una reforma que se antoja imprescindible. Una propuesta que tendría como escenario una subcomisión de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados que se crearía a propuesta del PSOE.

Un camino complicado y plagado de riesgos que verbalizaba la vicepresidenta del Gobierno Soraya Saénz de Santamaría cuando decía en el seno de la citada Comisión Constitucional que habría que “caminar con precaución, poquito a poco” y con “generosidad” para no abrir debates “que no sepamos cerrar”.

Este proceso además se enfrenta con otros problemas no menos importantes, como son el oscurantismo en las negociaciones entre PP y PSOE y la clara falta de legitimidad de la Comisión Gestora del PSOE para llevarlas a cabo. Precisamente, el domingo día 4, la diputada socialista Margarita Robles hacía unas declaraciones acusando al PSOE de "secretismo" y de marginar al grupo parlamentario.

En el grupo parlamentario "no tienen constancia" de las reuniones que se están produciendo con el Gobierno para llegar a acuerdos como los alcanzados durante los últimos días. "Nos estamos enterando por la prensa, no sabemos quién está tomando esas decisiones", dijo Robles, que añadió que le sorprendía ese secretismo porque al final quien tiene que votar son los diputados y me sorprende que no se cuente para nada con ellos. Existe la impresión de que tienen que dedicarse simplemente a aceptar las decisiones que se toman sin saber quién las toma".

Por otro lado, está la cuestión de la legitimidad de la Gestora y de los portavoces parlamentarios, o sin ir más lejos, de la presidenta andaluza, Susana Díaz, para negociar nada. Está claro el artículo 36.O de los Estatutos del PSOE que señala que “cuando las vacantes de la Comisión Ejecutiva Federal afecten a la Secretaría General, o a la mitad más uno de sus miembros, el Comité Federal deberá convocar Congreso Extraordinario para la elección de una nueva Comisión Ejecutiva Federal” lo que supone un mandato imperativo inexcusable cuya única duda es la del plazo, elemento no contemplado en la norma pero que no significa que pueda dilatarse por capricho o interés político de la gestora.

Tampoco sería desdeñable tener en cuenta el resultado del sondeo de diciembre de Metroscopia realizado para el periódico El País. El bloqueo político sentaba bien al PP. Desde las pasadas elecciones del 26-J, no solo mantenía el liderazgo sino que mejoraba su posición sondeo tras sondeo. Esa tendencia parece haberse frenado tras la formación de un nuevo Gobierno y una vez que ha comenzado a andar la nueva legislatura.

La percepción de que tendrá cierta estabilidad a pesar de un Gobierno en minoría y un Parlamento fragmentado, ha propiciado que los cuatro principales partidos estabilicen sus posiciones. El PSOE sigue tercero, detrás de Podemos, pero ambas fuerzas parecen haber alcanzado su suelo y techo respectivamente.


En definitiva, la Gran Coalición ya está en marcha.

domingo, 30 de octubre de 2016

Manto de silencio

En el agitado escenario político que vive España llama la atención el problema que debe abordar el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) sobre su propio futuro. No hace falta recordar que en estos últimos días se ha asistido al triste espectáculo de contemplar como, una vez más, una lucha cainita y fratricida hacía desangrarse a la histórica formación que fundó Pablo Iglesias Posse.

Desde el golpe de mano, o de timón como prefieren decir otros, que derribó al secretario general, que a continuación renunció a su acta de diputado, pasando por la designación de la Comisión Gestora, hasta llegar a la lamentada decisión de revalidar las políticas austericidas de Mariano Rajoy, mediante el voto imperativo de la abstención del grupo parlamentario del PSOE en el Congreso de los Diputados, la sensación de desgarro y de ruptura ha ido en aumento, haciendo casi imposible la tarea propuesta de tratar de coser las heridas.

Mario Jiménez y Javier Fernández.
Este proceso, previsible pero no deseado, ha puesto de relieve la opinión mayoritaria de la militancia y simpatizantes socialistas, expresada a través de numerosas asambleas de las agrupaciones locales, recogidas de firmas y en las redes sociales, que se decantan claramente por la necesidad de darle la voz a las bases mediante la celebración de un Congreso Federal Extraordinario y la previa convocatoria de primarias para cubrir la vacante secretaría general.

Ante este escenario, resulta algo más que llamativo el manto de silencio que desde Ferraz y la mayoría de los medios de comunicación se ha extendido sobre la afirmación de Pedro Sánchez relativa al final del mandato de la Gestora Socialista.

En fuentes socialistas consultadas, se ha afirmado que el Comité Federal aprobó el  aplazamiento de la convocatoria del Congreso Federal Extraordinario hasta que hubiera un nuevo Gobierno. Hecho que se producirá el próximo viernes día 4 de noviembre, cuando tomen posesión de sus cargos los componentes del nuevo Gabinete que presidirá Mariano Rajoy. Además, las mismas fuentes, aseguran que los Estatutos del PSOE dicen con claridad que se convocará un congreso tras la dimisión del secretario general.

Pedro Sánchez.
También se señala que a partir de ahora toda la decisión de la Gestora, que no esté encaminada a convocar el citado Congreso Federal sería considerada como un ejercicio ilegítimo del poder. “Una usurpación ilegal de la soberanía del PSOE que corresponde a su militancia”, según las fuentes. No hay que olvidar que la legitimidad democrática depende de su origen, pero también de su ejercicio.

La dilación de Rajoy a la hora de consumar el anuncio del nuevo Gobierno dará un breve respiro a la Comisión Gestora que preside Javier Fernández, que podrá utilizar las jornadas del puente, que se antoja corto, para establecer su estrategia de cara al futuro más inmediato y que aparece desdibujado por las posibles sanciones a los diputados díscolos que mantuvieron el No es No a Rajoy, y por los permanentes reproches que afean a los actuales mandarines del PSOE su cuestionada posición que, por otro lado, ha alejado aún más los puentes entre las partes en litigio.


También habrá que tener en cuenta la hoja de ruta que parece tener ya escrita la baronesa Susana Díaz, así como el grado de complicidad que Javier Fernández esté dispuesto a tener, poniendo en peligro su imagen de hombre íntegro y honesto. Además, habrá que estar pendiente de la forma en que Pedro Sánchez juegue sus cartas en la nueva singladura que ha emprendido con el eslogan #cojomicoche

jueves, 27 de octubre de 2016

Reválida a la corrupción

La sesión de investidura a la que asistimos en el Congreso de los Diputados ha supuesto de hecho una reválida a la corrupción que inunda las filas del Partido Popular. La decisión adoptada, tanto por Ciudadanos como por el Partido Socialista, de apoyar a Mariano Rajoy en su investidura ha venido a ‘lavar’ , digan lo que digan, una de las más odiosas prácticas de los populares y que, además, supone una de las mayores preocupaciones de los españoles, según el CIS.

Más de uno se ha entretenido en contabilizar los casos de corrupción que afectan al PP. Un total de 54 procedimientos judiciales, por ahora, que “pringan” a cerca de 500 imputados, casi todos ellos relacionados con el PP. A pesar de ello, Rajoy, en su discurso de investidura, de 40 minutos de duración, dedicó tan sólo dos minutos a tan sangriento problema. Se despachó diciendo que “hemos aprobado numerosas medidas para luchar contra la corrupción y promoveremos cuantas sean necesarias. No hay impunidad”. Dando a entender que el problema está totalmente resuelto y que no existe un solo caso de impunidad.

La corrupción del PP.
Frente esta actitud de Rajoy están los que piensan que en toda Europa su célebre frase "Luis sé fuerte" y sólo teniendo en cuenta la trama Gürtel, le habrían costado el puesto al presidente del Gobierno. Por lo que el reproche de Antonio Hernando, portavoz del PSOE, "¿qué tiene que ver la infalibilidad con intentar anular el juicio de la Gürtel?", no le salva ni a él, ni a los diputados socialistas que apoyen la abstención, de revalidar las políticas desarrolladas por Rajoy. Como ha dicho el también socialista Jordi Sevilla “dado que no ha sido posible un gobierno del cambio, no se puede decir que una mayoría alternativa gobernará desde el parlamento”. Es un craso error.

Y eso es así, porque Ciudadanos y buena parte de los diputados del PSOE, van a revalidar, además, otra larga serie de políticas austericidas que no son moco de pavo, como las que han recortado los derechos sociales, la Educación, la Sanidad, la libertad de expresión, en definitiva, las que han dejado en puro esqueleto al llamado Estado de Bienestar.

Unas políticas que vienen avaladas por el conjunto de la derechona, como se viene demostrando a lo largo de las últimas semanas, provocando o incitando el #golpedemano en el PSOE y que, si un milagro no lo remedia, seguirán siendo aplicadas en el futuro, ya que Rajoy demostró en su examen de reválida que no está dispuesto a cambiar.

Para ello, Mariano Rajoy, en su discurso de investidura no tuvo ningún empacho en mentir para sostener sus tesis. Dijo que España es el país que más empleo crea, cuando es el número 14 de Europa según los datos de Eurostat. También mintió cuando dijo que “España es fiable y eso se traduce en los intereses que paga nuestra deuda”, cuando en realidad la prima de riesgo de España se reducido gracias a la compra de deuda por parte del Banco Central Europeo.

Mariano Rajoy.
También es mentira la afirmación de que los “españoles han mostrado en dos ocasiones, tanto en diciembre como en junio, su clara preferencia por el Partido Popular”. La realidad es que los votantes se inclinaron por el Partido Popular como la minoría más votada. Tampoco es verdad, lo que dijo Rajoy, respecto a lo razonable que es en una democracia consolidada gobierne la fuerza política que tenga más apoyos entre los ciudadanos. Cuando solo en 4 de los 28 países europeos gobierna un solo partido. Y en cinco de ellos –Dinamarca, Bélgica, Luxemburgo, Letonia y Portugal– el primer ministro o presidente no es el candidato del partido más votado.

Y así hasta una media docena de mentiras, o medias verdades, relacionadas con la Educación, la corrupción, o su apuesta por el diálogo, que demuestran que Rajoy sigue siendo el mismo presidente mentiroso y manchado por la corrupción, como proclamaba mi colega Ignacio Escolar desde las páginas de eldiario.es.


Toda esta serie de argumentos me llevan a concluir que Antonio Hernando, ahora mismo la voz del PSOE o de una parte de los mandarines socialistas, se ha contagiado de Mariano Rajoy y no dice la verdad cuando ha afirmado desde la tribuna del Congreso que "los ciudadanos son nuestra fuerza y nuestro destino". Habrá que verlo en los próximos días.

lunes, 24 de octubre de 2016

El día más amargo

La jornada del domingo día 23 fue una de las más amargas para los que en la izquierda española sienten en socialista. Según se pudo constatar a través de numerosos militantes y dirigentes, la ansiedad había invadido, durante los días previos y hasta límites enfermizos, a las mujeres y hombres del PSOE que postulaban porque su partido se decantara por no apoyar la investidura de Mariano Rajoy. Tras la reunión del Comité Federal llegó la gran depresión.

Reunión del Comité Federal del PSOE.
“Nunca tan pocos se vendieron por nada” decía en Twitter el arquitecto malagueño Carlos Hernández Pezzi; mientras que el exdirigente del PSOE en la misma provincia, Josele Aguilar, se preguntaba “sería curioso saber cuántos miembros del Comité Federal no son cargos públicos. No es lo mismo votar con el jefe en la sala”. 

Al tiempo los ‘apparátchiks’ trataban de machacar sin piedad a los perdedores y se atribuían la capacidad de ungir, o no, a sus compañeros como auténticos socialistas. Visiblemente enfadado, el veterano militante Enrique Linde respondía así en las redes sociales a uno de los servidores de la única verdad, “tú sentencias, y has dicho que los que apoyan a Pedro Sánchez no son socialistas. Otra cosa es que lo retires”.

No hay mal que cien años dure y tras constatar que lo que se veía venir era ya una realidad consumada, una buena parte de la militancia debió pensar que era el momento de seguir en la batalla y para ello sirvió de revulsivo el mensaje lanzado por el invisible Pedro Sánchez, “pronto llegará el momento en que la militancia recupere y reconstruya su PSOE. Un PSOE autónomo, alejado del PP, donde la base decida. Fuerza”. 

Junto a él, muchos de los barones fieles a la postura del exsecretario general, empezaron a lanzar sus proclamas encaminadas a levantar el ánimo hundido. Un ejemplo está en la presidenta del Gobierno de las Islas Baleares, Francina Armengol, que decía “seguiré luchando para que nunca más se vuelva a excluir la opinión de los militantes”.
Convocatoria de los militantes malagueños.


Y a partir de aquí las bases se empezaron a poner las pilas y a movilizarse. Las citadas redes sociales se poblaron de miles y miles de mensajes anunciando su disposición para la resistencia. En el terreno de lo real, ahí está la concentración organizada por diversas entidades cívicas, entre ellas el Foro26J, que bajo el lema #NoNosResignamos, se celebrará el viernes 28 en la Puerta del Sol de Madrid, o la convocatoria realizada en Málaga para el próximo jueves 27, en el Centro Cívico, donde se reunirán, por iniciativa propia las bases. “Si eres militante o simpatizante socialista y quieres hablar y debatir, nos vemos”, reza la citación difundida por diferentes medios.

Mientras tanto se celebrará, si no hay más interferencias, la anuncia investidura de Rajoy, que pone sobre la mesa una patata caliente a la Gestora del PSOE, que preside Javier Fernández. El dilema se encuentra en qué actitud deberán adoptar los diputados socialistas en el citado trámite parlamentario. A la hora de escribir esta crónica no había todavía claridad sobre si se trataría de una abstención de todo el grupo, o la otra posibilidad, una abstención técnica, que contribuyera a coser las heridas de la cruel batalla interna. La primera opción podría llevar a un enfrentamiento a cara de perro que, de verdad, abriría la puerta a una lucha fratricida de consecuencias no imaginables.

De otra parte, no hay que olvidar que ya mismo, por uno u otro camino, llegarán las vísperas de la convocatoria de elecciones primarias internas y la celebración del Congreso Federal Extraordinario. Lo que hace que el escenario siga alumbrado por la incertidumbre hasta cerca del próximo verano.
En este cuadro habrá que tener también en cuenta la posición de la clara vencedora del pasado Comité Federal, Susana Díaz, que a pesar de haber medido muy bien sus pasos y hacer bandera de la unidad y responsabilidad, ha salido también tocada tras el desastre.


En definitiva, lo que los actuales oficialistas denominaron “un golpe de timón necesario”, se puede convertir en una fortaleza si se hacen las cosas por el camino correcto, para sin resignación que valga, volver a convertir al PSOE, en una fuerza hegemónica en el espectro político de España y una ventana a la esperanza de los que piensan que sin tener en cuenta la voz de militantes, simpatizantes y votantes, no se va a ninguna parte. El final sería la marginalidad y el olvido en los tiempos que corren.

martes, 11 de octubre de 2016

Futuro incierto

El panorama político de España se enfrenta a corto plazo con un escenario plagado de incertidumbres. La conspiración contra Pedro Sánchez, un auténtico golpe de mano en el seno del PSOE, les estalló en las manos a sus inspiradores y promotores. El presunto acuerdo secreto del exsecretario general para alcanzar un Gobierno alternativo con el resto de las fuerzas de la izquierda precipitó los acontecimientos, ya por todos conocidos.

Susana Díaz y las técnicas saduceas del susanismo, trepar y cortar cabezas, han resultado gravemente afectadas por el golpe de mano que dio a luz a la actual comisión gestora, un órgano endeble que se deberá enfrentar al dilema de si apoyar, o no, la investidura de Mariano Rajoy, que ya se atisba en el horizonte.

Javier Fernández.
En este sentido, el presidente de la citada gestora, el asturiano Javier Fernández, certificaba y justificaba hoy mismo la situación por la que atraviesa el órgano de dirección diciendo que “el dilema es abstenerse, que no significa apoyar, o unas terceras elecciones, que son malas para España”. Pensamiento al que se refería el veterano dirigente socialista malagueño Enrique Linde, escribiendo un tuit en el que manifestaba que “las cosas se han puesto, o mejor, las han puesto, para que solo la abstención sea la salida posible”.

Aunque parece evidente que la inclinación por la abstención del PSOE, que deberá dirimir el comité federal de los socialistas, y que podría ser convocado para el próximo día 23, no lo tendrá nada fácil, a pesar de que Ana Pastor, presidenta del Congreso de los Diputados, y el Partido Popular, hayan tendido una alfombra roja, mediante el calendario que han diseñado. Ya es oficial que Felipe VI celebrará las preceptivas consultas para la investidura los días 24 y 25 y que el tope está en el día 31, fecha en la que se deberán disolver, otra vez, las cámaras legislativas.

Este intento de restar presión sobre la gestora del PSOE, no evitará que la sublevación en las filas de la organización siga en aumento. Y no sólo por la decisión del PSC de mantener el no es no, sino porque también en otras importantes federaciones, como la andaluza, la rebelión de una parte importante de la militancia, encabezada por el alcalde de la localidad granadina de Jun, que exige primarias y la celebración de inmediato de un congreso federal extraordinario, suma adeptos día a día.

Por lo que la tormenta perfecta instigada por Susana Díaz y jaleada por los barones del PSOE, además de por la derechona, en toda su extensión, está en vías de propiciar los efectos contrarios a los que, probablemente, perseguían sus promotores. Según algunos sondeos la mayor parte de la militancia y los votantes socialistas, estarían ahora mismo a favor del regreso de Pedro Sánchez.


A la vista de este relato parece claro que el futuro del PSOE y del futuro Gobierno de España se presenta plagado de incertidumbres, a pesar de que la propaganda insista machaconamente en presentar la abstención ante la investidura de Rajoy como la única solución.