A punto de terminar unos días de asueto tengo que regresar a Málaga, escenario de mi vida en las últimas décadas, sobre el que viví con intensidad y con más dichas que desdichas. La diferencia ahora es que por hechos provocados a consecuencia de las relaciones personales vuelvo recargado de energía positiva. Una fuerza que incluso siento a través de las manos y que pienso emplear en el objetivo de toda mi existencia que es, y seguirá siendo, luchar por conseguir un mundo mejor.
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